LORENZO MESCADANTE DE BRETAÑA

Como sevillano no puedo por menos el traer a este Apartado a un personaje que, aunque no nacido en la ciudad en que yo lo hice, su trabajo en ella creó la chispa que hizo prender el fuego místico que mí alma-personalidad traía para esta encarnación. Me voy a referir a Lorenzo Mercadante de Bretaña, artífice de las obras escultóricas más representativas de la Gran Obra Alquímica en la Catedral de Sevilla, templo bajo la advocación de Santa María de la Sede dado por Fernando III el Santo a la conquista de la ciudad el 23 de Noviembre de 1248.

Como su denominación “de Bretaña” indica nos dice que su procedencia era de aquel Condado francés, todavía no anexionado a Francia y, donde aún hoy día sus originarios moradores son diferentes a las demás regiones el país, donde también se crea la tan popular y poco conocida en profundidad leyenda del Rey Arturo y su Tabla Redonda, y donde, asimismo, muchos siglos antes llegan los celtas y druidas procedentes de Irlanda, que van a llegar hasta Lepe en Huelva (España) entrando por el Norte de la península hasta llegar al Sur buscando sus ancestros; la mítica Atlántida.

Siguiendo con el nombre de nuestro personaje vemos “Mercadante”, el que nos lleva a mercader, pero también a caminante por extensión a éstos. El camino que él va a seguir hasta Sevilla cumpliendo ordenes de la fraternidad a la que pertenece, la cual atiende así a la petición del Cardenal Juan de Cervantes y Bocasnegra, sevillano, hijo de un Caballero 24 de la ciudad, que toma posesión de tal puesto en, a la sazón fabricación del templo catedralicio, a la edad de 67 años después de estar al servicio de tres Papas: Martín V, Eugenio IV y Nicolás V y estar, sin duda, al igual que otros muchos personajes de la iglesia de Roma, iniciados en ciertas Ordenes esotéricas tradicionales, pide a éstas una persona cualificada, mística y artísticamente, para realizar cierto tipo de obras escultóricas en la que sería la última catedral del gótico, ya en uno llamado flamígero.

Su nombre, lo toma del día en que llega a Sevilla. Esto debió ser en el mes de Agosto de 1453, mes que el calor es agobiante en la ciudad siendo el día 10 la conmemoración del martirio de San Lorenzo en la parrilla del que toma su nombre.

Su camino desde su Bretaña natal debió ser la Vía Turonensis que sale de París, tomándolo en Saintes para entrar por Roncesvalles al Camino de Santiago donde seguirá aprendiendo y siendo iniciado y ayudado por sus fratres hasta llegar a su final, Finisterre, donde cambiará su nombre con el que salió en su origen y dejarlo en la tumba simbólica de Padrón, siguiendo su caminar zigzagueante entre España y Portugal, camino de espada flamígera, con el de Mercadante de Bretaña hasta llegar a Sevilla donde, ya vimos, tomó el patronímico de Lorenzo. En Cáceres, en el Museo del Mono, al parecer ya desaparecido, tuve ocasión de ver una Virgen con Niño en su regazo que, dentro de mi poco conocimiento, la atribuí al artesano de que tratamos. En Aracena (Huelva), camino de Sevilla por la Ruta de la Plata y enclave muy vinculado a los templarios del que hablaremos de él, de ellos y de su Escudo llegado el momento, sí que con seguridad realizó una escultura yaciente del último templario en este asentamiento; el Prior Pero Vázquez, situada en la llamada Iglesia del castillo, totalmente gótica, a la izquierda de su Altar Mayor; escultura vidriada que fue rota en pedazos en la guerra civil española y restaurada después, aunque últimamente ha desaparecido, el encargado del templo, ni sacerdote ni sacristán, dice no saber nada de ella, ni siguiera que allí hubiese habido ninguna estatua yaciente; la parte del Altar Mayor la han enrejado desde la parte anterior adonde estaba esa tumba, ¡porque lo era! Y, en la misma dirección hacia el altar, tampoco hay acceso a un pequeño habitáculo donde D. Francisco Pelae del Espino, Dr. Arquitecto y estudioso de la Orden del Temple, descubrió hace pocos años un mural de la Virgen de la Antigua, lo que corrobora la estancia allí de los templarios y el conocimiento y utilización de la hoy conocida Gruta de las Maravillas para sus rituales de iniciación, por supuesto sin entrar por la hoy conocida al pie de la montaña adonde estaba el Castillo, del que sólo quedan algunos restos de sus muros, y la Iglesia gótica con torre mudéjar con una cruz templaria en su parte norte exterior. Tanto el sepulcro del Prior templario como la Virgen de la Antigua unidos a que existe una hermandad del Cristo de la Vera-Cruz en el pueblo, corroboran la estancia de los templarios en tan maravilloso pueblo de las estribaciones del sistema Bético, en la Sierra de su mismo nombre.

Si seguimos dirección a Sevilla desde Aracena nos encontramos, muy poca antes de salir a la Ruta de la Plata, la N-630, con el pueblo de El Garrobo a la derecha. Allí hay una leyenda reciente de que un Crucificado que había en su iglesia atribuido a nuestro personaje y desaparecido durante la guerra civil de 1936 está en el Museo del Ermitaño en Leningrado, hoy nuevamente San Petersburgo. También otra leyenda sitúa otra de sus obras en un Museo de Barcelona; esto lo cuestionamos bastante. Sí nos atrevemos asegurar, por ser descubrimiento mío, que en Jerez de la Frontera (Cádiz), en la iglesia de los Mercedarios, totalmente barroca, busqué y encontré con la ayuda de un sacerdote muy mayor, aunque vestido de seglar y amable en grado sumo, una talla en tamaño natural llamada por ellos la Virgen del Pajarito que tienen en la Sacristía, de la que no tengo duda es de Lorenzo Mercadante de Bretaña. Esta Virgen sostiene con su brazo izquierdo al Niño Jesús que tiene, también en su mano izquierda, un pajarito, concretamente un pequeño Pelícano, símbolo del sacrificio del Cristo por la humanidad… pero asimismo de varias Ordenes Esotéricas.

En la Catedral de Sevilla adonde llega en 1453 como ya he dicho, sus realizaciones son las Vírgenes del Madroño y de la Cinta, esta última reconocida como obra suya tan tarde como a principio del pasado siglo, y la primera como primer trabajo efectuado en el templo, para después hacer el sepulcro de su hermano en fraternidad el Cardenal Cervantes, única obra que firma, y cuya mascarilla según los expertos fue sacada en el momento del fallecimiento del Cardenal, señal inequívoca de que Lorenzo vivía en la casa de éste o bien estaba en ella en el momento del óbito con permiso expreso de tomarla en el instante de ocurrir éste para llevarla al sepulcro a fabricar en la Capilla de San Hermenegildo erigida a expensas del fallecido, cuyos detalles y símbolos del Gay Saber pueden verse en las páginas correspondientes a este evento en mi libro “Guía Esotérica de la Catedral de Sevilla”. Otras obras de éste artesano iniciado en simbología esotérica, que nadie debe pasar por alto en su visita al maravilloso templo catedralicio son: la Puerta del Nacimiento llamada también de San Miguel, en la que podemos ver en su tímpano una alegoría de cómo conseguir la Gran Obra alquímica, la transmutación del plomo (parte grosera del hombre) en oro, Oro alquímico que como mínimo balanceará en él lo grosero o mundano con lo espiritual. En esa misma Puerta, en sus arquivoltas, están los cuatro Evangelistas como guardianes de lo que se cuece en el tímpano al igual que los cuatro hijos de Horus ante la Esfinge en el Valle de Giza en Egipto. En la arquivolta de afuera están San Laureano a la izquierda y San Hermenegildo a la derecha, simbolizando para el postulante, el uno la obligación de estudiar dentro de un orden y el otro el sacrificio al que hay que estar dispuesto para empezar a hoyar el Sendero del Retorno.

Lorenzo también laboró en escultura para el Cimborio, pero al derrumbarse de éste en diciembre de 1506 sólo ha quedado una escultura de Santiago el Menor que está en una de las capillas.

El último trabajo de Lorenzo Mercadante de Bretaña debió ser la Puerta del Bautismo, ubicada en la misma línea que la anterior, al lado izquierdo de la principal o de la Ascensión. En ella, a juzgar porque el tímpano no es suyo, siéndolo sólo las arquivoltas, mi creencia es de que ya sin la protección del Cardenal Cervantes, que murió el 23 de Noviembre de 1453, cuatro meses después de llegar Lorenzo a Sevilla y suponiendo que contrato hubiese terminado, aun cuando no sabemos que haya contrato alguno firmado por él, no realiza el tímpano de esta Puerta y se marcha de la ciudad en 1467 perdiéndosele la pista totalmente, por lo que es Pedro Millán, un escultor autóctono el que realiza el tímpano. No hay que saber mucho de arte para ver la diferencia entre ambos trabajos.

De momento terminamos con éste personaje al que tanto cariño le tengo, gracias por vuestra atención.

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